La arquitectura expresionista tiene alma

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Imagen cortesia de pixabay.com

No importa en cual ciudad del mundo estemos, siempre vamos a encontrar alguna construcción que nos quite el aliento, un espacio extraño que se queda grabado en la memoria sin importar el tiempo que duramos viéndola. Estos espacios tienen una personalidad tan definida que sin darnos cuenta terminamos humanizándolos, los recordamos como a un viejo amigo y percibir sus detalles se siente casi como el conocer a alguien que nos interesa. Esta experiencia es la que inspiró a los arquitectos expresionistas cuando dijeron: cada edificación debe poseer su propia alma.

El movimiento expresionista tiene origen en Alemania, Austria, Checoslovaquia, Dinamarca y Países Bajos después de la primera guerra mundial, sus grandes exponentes vivieron esta terrible guerra y sintieron la necesidad de reconstruir sus espacios perdidos bajo el pensamiento de los discursos utópicos y socialistas que tomaban fuerza en ese período. El resultado de toda esta situación dio pie a que aprovecharán al máximo las nuevas técnicas de construcción y crearán espacios como nunca se habían visto antes.

Ninguna de las obras que se llegaron a realizar se parecen entre sí, cada edificio es tan distinto a otro como una persona lo es de otra. Inspirados en la naturaleza, la deconstrucción de las formas y la búsqueda de plasmar emociones lograron captar un espacio único en cada detalle de sus estructuras arquitectónicas, desde la fachada principal hasta el pasamanos de las escaleras todo era cuidadosamente planeado, logrando captar un aire de exuberante fantasía en cada una de las habitaciones.

Uno de los grandes maestros en este campo fue Hans Poelzig, cuyo Gran Teatro (The Großes Schauspielhaus) en Berlín sirve para exponer lo magnífico de este movimiento. El teatro fue abierto en 1919, permitía la entrada de 3500 personas y la disposición de sus balcones se inspiraba en una gran colmena que en la delicadeza de sus formas supera por mucho cualquier construcción fantástica en las películas que hoy día vemos en el cine.

En contraste con esta gran pieza está la torre Einstein en Postdam, este es un observatorio diseñado por Erich Mendelsohn y tenía la finalidad de validar La Teoría de la Relatividad. Esta torre blanca se siente como una forma orgánica en cada uno de sus detalles. Es imposible no ver la influencia de este edificio para las primeras películas de Star Wars.

Con la llegada del Tercer Reich en Alemania este movimiento fue sustituido con La Nueva Objetividad, que era un movimiento más clásico y que representaba mejor el discurso político de la época. Pero este no fue el fin de la arquitectura expresionista, ya su semilla fue llevada por el mundo y se considera parte de este movimiento todos los espacios que coinciden con este pensamiento y donde la obra de Gaudí lleva el premio sin lugar a dudas.

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